Sandbox: la gran oportunidad española

El término Sandbox (caja de arena) es uno de los más utilizados en los entornos Fintech y de Banca Digital ya que posiblemente supone una de las mejores soluciones para permitir que la innovación financiera se acelere a la vez que se controla sus riesgos evitando que afecten al consumidor final.

En España, se habla de ello, por estos días, tras el anuncio de Anteproyecto de Ley de Medidas para la Transformación Digital del Sistema Financiero aupado por el Gobierno. El pasado 7 de septiembre finalizó el periodo de consulta pública y ahora se abre paso a que el Gobierno lo presente en el Congreso.

Tras nuestro análisis como representantes del sector de las startups innovadoras en el ámbito financiero, la norma cumple con casi todo lo que integraba la propuesta para la implantación de un Sandbox en España realizada desde la AEFI. No obstante, se echa en falta una mayor concreción respecto de los plazos para la aplicación efectiva de las pruebas, dejando quizás a la libre decisión de cada regulador posteriormente este punto esencial.

Pero antes de avanzar, ¿cómo se podría definir de forma sencilla un Sandbox para un ciudadano de a pie? Se podría explicar como un entorno de pruebas controlado en el que las Fintech que con propuestas de valor innovadoras puedan emprender su actividad bien bajo la modalidad de exención, para el caso de actividades que sí pueden situarse bajo el paraguas del regulador con la normativa actual, o bien bajo la modalidad de no sujeción para el caso de actividades aun no expresamente reguladas por su carácter innovador (se habla de ICOs, operaciones con cryptodivisas, o tokenización de activos, entre otras).

Desde la AEFI, el Sandbox es una prioridad dado que la regulación está por encima de la inversión, la tecnología o el talento. Tras la publicación del Libro Blanco sobre Regulación FinTech que impulsó la patronal en febrero de 2017, este año los esfuerzos se han concentrado en el Sandbox. Es así como el pasado mes de marzo, AEFI junto con Hogan Lovells, presentó “el Sandbox que necesita España”; esperando que las barreras de acceso a muchas de las actividades financieras en España se reduzcan para mejorar la competencia y la innovación de la mano del ecosistema Fintech.

Hay que reconocer el avance del Regulador junto con los tres supervisores españoles (BdE, CNMV y DGSFP) para poner a España como referencia en Innovación financiera y de seguros a nivel mundial. Pero no hay que relajarse ya que si no se dirigen recursos y se dimensionan equipos necesarios en cada uno de los supervisores, puede que el Sandbox no tenga todo el impacto que se espera de él.

Sin una asignación de recursos directa podría ralentizarse y perder todo su efecto. Además, debido a la gran expectación que está levantando, tanto en Fintechs europeas como en LatinoAmérica, creemos que habrá un gran volumen de peticiones al ejercer un efecto de atracción de talento a nuestro país nunca visto antes. Por este motivo también será necesario que se publiquen al menos dos procesos de admisión al año.

Los Sandbox que existen a nivel mundial como el de Reino Unido, Australia, Abu Dhabi o Singapur, están todos dentro del Derecho anglosajón, muy alejado del Derecho continental al que pertenecemos. La puesta en marcha en España podría generar en dos años más de 4.000 empleos directos y una atracción de capital tanto nacional como internacional de más de 500 millones de inversión.

Por tanto, podemos afirmar que el Sandbox español será posiblemente la mayor iniciativa regulatoria de los últimos 30 años, en términos de posicionamiento estratégico a medio plazo para nuestro país.  Actualmente, las Fintech engloban más de 5.000 puestos de trabajo en España y sus magnitudes se mueven en cifras que oscilan los 1.000 millones de euros en inversión.

Aunque aún no hay fechas, esperamos que se apruebe antes de final de año, lo cual sería un éxito para que 2019 sea el año de la innovación financiera en España.  Una apuesta por la innovación, el emprendimiento y la generación de empleo de alta calidad es, sin duda una jugada con retorno de futuro.

Artículo publicado en Expansion.com