Por convicción, por conveniencia o por obligación… seremos sostenibles, o no seremos

En el sector financiero no existen empresas sostenibles. Hay muchas que trabajan, y son más todavía las que hablan sobre ser sostenibles en términos energéticos y medioambientales, pero se les olvida que más de la mitad de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU presentes en la Agenda 2030 no están relacionados con el cambio climático, por muy importante que este sea.

El resto de los ODS hablan, por ejemplo, del fin de la pobreza (ODS 1), de la educación de calidad (ODS 4), del trabajo decente y el crecimiento económico (ODS 8), de la industria, la innovación y las infraestructuras (ODS 9), de la producción y consumo responsable (ODS 12), de la paz, la justicia y las instituciones sólidas (ODS 16) y de las alianzas para lograr los objetivos (ODS 17). Todos ellos relacionados directamente con el sector financiero.

Por tanto, la sostenibilidad no está únicamente relacionada con el cuidado del medio ambiente. Sino que supone solo una parte del problema, a la que hay que añadir las áreas social y de gobernanza. Aquí es donde entran las FinTech, empresas tecnológicas del sector financiero nacidas para compensar las ineficiencias del sector tradicional desde la colaboración, ya que más del 80% de las FinTech en nuestro país son B2B, B2B2C o ambos, y ofrecen a las grandes compañías nuevas herramientas, servicios y productos para satisfacer las demandas de una sociedad comprometida.

Por eso ponemos también especial énfasis en el ODS 17: Alianzas para lograr los objetivos; porque la integración de las FinTech será determinante para nuestro futuro. Algunos ejemplos ilustran las infinitas posibilidades que presentan, porque entre las más de 360 compañías (más de 1.500 si consideramos los ecosistemas relacionados), encontramos startups que conceden préstamos a personas en riesgo de exclusión financiera (cumpliendo los ODS 1, 8, 10, 12 y 16). Y también las que utilizan sistemas de gestión de las finanzas personales para combatir la falta de cultura y formación financiera (ODS 1, 4, 8, 10 y 12).

Y otras se enfrentan a una de las grandes preocupaciones de cualquier ciudadano del mundo desarrollado: las pensiones. Dando acceso a un fondo de pensiones digno a una sociedad testigo de una pirámide poblacional que se invierte y pone en peligro que el día de mañana contemos con un merecido retiro (ODS 1, 8, 10, 12 y 16).

Todos estos ejemplos y más, imposibles de enumerar, ilustran cómo pueden impactar las FinTech en nuestro futuro y su importancia para generar igualdad, trabajos dignos, paz y justicia social, ciudades sostenibles y evitar conflictos sociales…. Pero para todo ello debemos contar también con los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y personas como cualquiera de nosotros. Solo si afrontamos estos retos desde una aproximación holística, seremos capaces de superarlos con éxito.

Ya estamos siendo testigos de cómo la Comisión Europea, gestoras de fondos, gobiernos nacionales y otras instituciones y entidades exigen para sus inversiones requisitos de sostenibilidad y no es solo porque se trata de una gran preocupación social, sino porque también tiene una alta rentabilidad. La Comisión Europea invertirá 1,2 billones anuales hasta 2030 y, hace unos días leíamos cómo el gestor de fondos más grande del mundo duplicará la cantidad de fondos negociados en Bolsa enfocados a la sostenibilidad y reducirá su exposición a empresas con ganancias procedentes del carbón térmico con el objetivo de aumentar en diez veces sus activos sostenibles: de 90.000 millones a un billón en una década. Está claro que ser sostenible va a tener muchas oportunidades de inversión y crecimiento en los próximos años.

Para las grandes empresas, este reto pasa, necesariamente, por la colaboración con empresas como las FinTech a través de la innovación abierta y la digitalización sostenible porque desarrollar de cero nuevos protocolos, productos, servicios o hacer cambios en sus modelos de negocio es más costoso en términos económicos y mucho más lento. Por eso, las mejores opciones para adelantar a la competencia son desarrollar pilotos y pruebas de concepto (PoC), la co-creación y la inversión o la adquisición de startups y compañías que puedan ayudar en el cumplimiento de los ODS.

Por suerte, en España contamos con uno de los ecosistemas FinTech más potentes del mundo. En concreto, somos el primer país de la zona Euro en número de FinTech, como decíamos, con más de 1.500 startups en ecosistemas relacionados, y Madrid es la cuarta ciudad del mundo, solo por detrás de San Francisco, Nueva York y Londres. Aunque todavía tenemos mucho por hacer en términos de inversión, lo que hace que nuestras compañías sean más pequeñas. Si bien esto, en realidad, puede verse como una oportunidad para las grandes corporaciones que quieran cumplir los ODS y colaborar como dice la ONU en “poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad para 2030”.

Y es que, por convicción, por conveniencia o por obligación…, seremos sostenibles, o no seremos.

Rodrigo García de la Cruz

Publicado en Cinco Días.