FinTexit, la gran oportunidad española del Brexit para las FinTech

Hasta el Brexit, Inglaterra se había convertido en el gran epicentro mundial Fintech rivalizando con Estados Unidos. El país estaba llamado a ser el principal impulsor de la innovación financiera y tecnológica a este lado del Atlántico, con permiso de Asia Pacífico. Incluso voces europeas veían como su atracción de talento e inversión en este sector comenzaba a eclipsar al resto de países.

 

Un dato muy significativo viene del lado de la inversión: desde el año 2010 hasta el 2015, las Fintech ubicadas en Inglaterra obtuvieron 5.400 millones de dólares frente a los 4.400 millones del resto de Europa. ¿Cómo llegaron a ejercer este liderazgo europeo? ¿Cómo consiguieron que más del 60% de las inversiones europeas recayeran allí? Básicamente debido a la variable “entorno regulatorio”. En 2013 comenzaron a trabajar en un marco legislativo y de supervisión, que durante los años siguientes, permitió la creación de organismos adaptados en términos de conocimiento y agilidad a los nuevos modelos de negocio desarrollados por las Fintech.

 

Esto provocó la llegada de miles de emprendedores de esta industria y de inversores especializados de todas las partes del mundo. La agilidad a la hora de otorgar licencias de actividad para diversos servicios financieros, supuso la autorización de varios cientos de compañías de crowdlending y que se otorgaran catorce licencias bancarias en los dos últimos años y medio. Ello unido a un elevado número de centros de coworking, incubadoras y aceleradoras Fintech independientes ha resultado ser un éxito tal que en 2015 el Reino Unido empleaba ya a más de 60.000 personas en este sector, más que en Singapur, Hong Kong y Australia combinadas, generando más de 6.600 millones de libras el año pasado.

 

¿Se ha roto el sueño? ¿Cómo impacta el Brexit en el emprendimiento y las Fintech? Tras los resultados del 23-J, una encuesta en twitter a los principales influencers Fintech sobre el impacto del Brexit en el sector daba unos resultados demoledores: el 76% opinaba que sería malo para las Fintech allí ubicadas, frente a un 13% que indicaba que sería bueno, y un 11% que no lo tenía claro. No solo el sector financiero inglés presagia tinieblas, también el Fintech.

 

Por un lado, todas aquellas iniciativas extranjeras que iban a Londres para conseguir una licencia local que luego les permitiese obtener el pasaporte europeo para trabajar en el resto de la eurozona ¿ya no lo podrán obtener? Por otra parte, es probable que seamos protagonistas de una importante huida de compañías establecidas allí que van a buscar trasladar todo o parte de sus actividades a otros centros europeos, siguiendo lo que ya hizo el banco británico HSBC, que anunció hace unos meses que trasladaría al 20% de su fuerza laboral, unos 1.000 empleados, de Londres a París.

 

Esta próxima huida de compañías hacia otros centros europeos ya tiene un término propio: “FinTexit”, el Brexit de las FinTech. La segunda cuestión de análisis es ¿dónde irán estas compañías?

 

¿Alemania, Francia, Holanda, Luxemburgo, España? Está claro que es una oportunidad única para recibir cientos de iniciativas innovadoras capaces de generar ingresos, empleo cualificado, inversión y, sobre todo y más importante para los gobiernos, ingresos para las arcas públicas.

 

Además las Fintech son un driver de innovación absoluto para la industria financiera, por lo que aquel país que consiga tener mayor número de ellas estará asegurándose un sector financiero más innovador, eficiente, tecnológico y competitivo que el resto, algo muy importante con una banca cada día más globalizada.

 

Bajo este nuevo entorno, París y Fráncfort se están posicionando para recibir al máximo número de Fintech. Ya hay rumores de que Francia está trabajando en un plan para atraer las Fintech ubicadas en Inglaterra. Fráncfort por su parte, se está posicionando como la capital financiera de Alemania y parte en la mejor posición para atraer a los bancos de inversión que decidan abandonar la City. Es previsible que sucederá lo mismo con las Fintech.

 

Otros países que también quieren jugar sus opciones son Holanda, Suiza o Luxemburgo, todos ellos apoyados por sus gobiernos con el objetivo de atraer al máximo número de iniciativas FinTech, convencidos de que algunas de estas serán parte muy importante del sector financiero del futuro. Todas llevan luchando meses por ser el hub europeo de la innovación financiera. Muchos dicen que el Brexit es una oportunidad histórica en este sentido.

 

¿Qué papel va a jugar España en todo esto? ¿Vamos a ver pasar el tren sin subirnos a él? España aún tiene mucho camino que recorrer, sobre todo a la hora de crear un marco regulatorio y supervisor adaptado a estos nuevos modelos de negocio. De hecho, desde la Asociación Española de Fintech e Insurtech se lleva trabajando varios meses en el desarrollo de un libro blanco regulatorio que permita reunir las mejores prácticas FinTech europeas y adaptarlas al marco español. El objetivo de este documento es crear recomendaciones para establecer un entorno lo más favorable para las Fintech.

 

Por un lado a nivel defensivo, para tratar de evitar que estas empresas tengan que constituirse en primera instancia en otros países con mayor flexibilidad regulatoria, para luego volver más tarde a nuestro país a desarrollar su actividad con el pasaporte europeo. Y por otro a nivel ofensivo, es decir, para atraer talento FinTech internacional a España.

 

Pero con el Brexit debemos ser aún más valientes y tomar decisiones a nivel de país. Hay que pasar a la acción, de lo defensivo a lo ofensivo. ¿Por qué no crear un entorno que no solo haga que las Fintech no se vayan, sino que todas aquellas extranjeras que busquen alternativas europeas a Reino Unido piensen en nuestro país? ¿Por qué no incentivar a todas aquellas compañías con sede Londres para que puedan establecer aquí su sede central?

 

España cuenta con todos los ingredientes para convertirse en la “California del emprendimiento FinTech europeo”: talento financiero, creatividad e innovación en el ADN de los emprendedores locales, buenos técnicos, unos costes muy inferiores a los de los países del norte de Europa y una posición geo-estratégica única que nos une con Latinoamérica, zona con un potencial de más de 300 millones de hispano hablantes.

 

No está demás, aprovechando la legislatura que comienza, elevar la voz a los políticos, entidades financieras, reguladores y supervisores para que vean en el Brexit una oportunidad única de crear un hub de innovación tecnológica y financiera que sea un impulso al emprendimiento local y a la atracción de talento europeo. Aprovechemos el FinTexit (las salidas de las Fintech de Inglaterra debido al Brexit), como ya lo están planificando otros vecinos.

Artículo publicado en originalmente en EFE empresas.