El ‘telcobank’ ha llegado para quedarse

M-Pesa, Orange Bank, Pepephone Bank, ¿llegará el TelcoBank para siempre?

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La reciente noticia de que la operadora de telecomunicaciones francesa Orange va a hacerse con el 65% de Groupama Banque para lanzar un banco propio es una noticia muy importante. Si además el Orange Bank va a ser 100% móvil, y está previsto que se lance a principios de 2017 en Francia y posteriormente en otros mercados europeos como España o Bélgica, la noticia lo es aún más. El TelcoBank ha llegado. Estamos hablando de la unión de tres sectores que hasta ahora habían convivido: financiero, asegurador y de telecomunicaciones, ya que el grupo Groupama es un grupo asegurador.

No es la primera vez que una compañía de telecomunicaciones entra en el mundo financiero. Vodafone ya lanzó en el año 2007 la iniciativa M-Pesa en Kenia, un exitoso modelo de transferencia de dinero con mensajes de móvil, que ha posicionado a África como el epicentro mundial del dinero móvil. Hoy en Kenia más de la mitad de la población adulta utiliza M-Pesa, que permite desde realizar transferencias hasta pagar facturas domésticas, todo desde el terminal móvil.

Hoy está en funcionamiento en varios países, entre los que destacan Tanzania, Afganistán, India o Rumanía. Otro ejemplo viene de China: Tencent, la mayor compañía de servicios de internet y teléfonos móviles de este país obtuvo en julio de 2014 una licencia bancaria tras la liberalización del sector, y este mes acaba de lanzar WeBank, la primera entidad financiera 100% online de China. Así que Orange Bank no es la primera ni será la última de estas iniciativas. Si analizamos con detenimiento estos sectores parece que sus fronteras cada día están más difusas y que las sinergias son realmente claras.

Por un lado, las operadoras de telecomunicaciones en nuestro país han trabajado muy unidas a los bancos durante las últimas décadas para automatizar e industrializar muchas de sus operaciones financieras. Por otro, en el nuevo mundo digital comparten retos como la colaboración externa, la innovación abierta y la transformación de las organizaciones hacia modelos más ágiles y flexibles, en los que se fomenta la innovación y la colaboración activa en todas las funciones y unidades de negocio.

Y, por último, si el éxito del banco digital del futuro radica en un banco móvil (GoBank, Moven, Number 26…) parece bastante intuitivo que las operadoras tengan mucho que aportar en todo esto. Los smartphones siguen siendo la piedra filosofal, sólo hay que ver cómo Apple está trabajando en la posibilidad de hacer pagos a través de mensajes de texto, llamadas telefónicas y correos electrónicos, más allá de Apple Pay o del Apple Watch.

En la nueva era digital en la que vivimos, la colaboración y el liderazgo son más necesarios que nunca. En los próximos años veremos grandes vencedores que liderarán los servicios financieros, de comunicaciones y de contenidos digitales. Pensemos, por ejemplo, en Apple o Google… Por ese motivo, no es descabellado pensar que los líderes de estas industrias puedan colaborar y desarrollar nuevas iniciativas, que tengan como objetivo pasar de comercializar simples productos a ofrecer servicios digitales integrales en el mercado de bienes virtuales, donde las redes y el Internet de las Cosas (IoT) serán el acelerador de este nuevo cambio.

Todos estos sectores están bajo la constante amenaza de competidores disruptivos que cambian las reglas de juego. A las telecos primero fue Whastapp, y ahora llega Netflix con su propia guerra de contenidos. En el sector financiero han aparecido más de 12.000 startups Fintech que proveen de servicios financieros alternativos a la banca y, en muchos casos, de forma más eficiente y barata. Esto unido a la economía colaborativa, que ha fomentado el crowdlending y el famoso blockchain de Bitcoin, constituyen aceleradores de la transformación del sector. Y las aseguradoras, a las que ya les cambiaron las reglas de juego los comparadores on line, hoy tienen nuevos retos con la adopción del Internet de las Cosas, las herramientas de análisis de datos y los modelos digitales de distribución.

Un líder como Telefónica tiene la capacidad de aunar la colaboración de participantes de otros de sectores para compartir todo su know-how. No sólo es posible, sino que sería deseable que lo hiciera. Todo ello para competir no sólo con Orange Bank o WeBank, sino con los servicios financieros y los contenidos digitales que las grandes tecnologías van a poner en manos de los usuarios en los próximos años. Hay que crear una compañía global que provea de forma integral todos los servicios digitales que un usuario pueda consumir a través del móvil. El reto está ahí.

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